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Aletheia es una revista electrónica semestral sobre problemáticas de historia y memoria colectiva en torno al pasado reciente argentino y de las sociedades latinoamericanas, en sus aspectos sociales, económicos, políticos y culturales.

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Introducción al Dossier "Pueblos indígenas latinoamericanos: historias de lucha, memorias de resistencia"

Aletheia, volumen 6, número 12, abril 2016 ISSN 1853 - 3701

 

Rosas, Mejia Arregui y Arbeláez Gutiérrez / Introducción en PDF

 

Sabrina Rosas *

Erandi Mejia Arregui **

Leidy Yohana Arbelaéz Gutiérrrez***

Maestría en Historia y Memoria, FAHCE-UNLP

2016

 

El estudio de la historia reciente ha abierto grandes controversias en las Ciencias Sociales respecto a cómo definir un campo de estudio cuyas fronteras temporales, disciplinares, espaciales se caracterizan por ser endebles y difusas. Por su régimen de historicidad particular, el estudio del pasado cercano nos permite encontrarnos con múltiples experiencias históricas, voces que entretejen memorias y olvidos que conviven en nuestro presente. Resulta usual asociar el estudio de la historia reciente a procesos de violencia política estatal, aquellos cuyas experiencias “traumáticas” dejan marcas profundas en las memorias colectivas de una sociedad. Sin embargo, lo “cercano” del pasado no está definido por su corta profundidad temporal sino por los significados, las disputas y las reivindicaciones que ese pasado configura en el hoy. Se trata de pasados que forman parte del presente, que están configurados desde una actualidad que carga de sentidos a las luchas y las disputas políticas de grupos sociales muy heterogéneos. La experiencia histórica por la que transitan los pueblos indígenas muestra a las claras la complejidad que involucra el estudio de la historia reciente, en donde el pasado colonial de opresión y subordinación convive con las luchas de nuestros tiempos. Este dossier propone pensar en los elementos constitutivos de las memorias indígenas, cuyas formas de configuración y transmisión engloba lógicas muy particulares que es necesario problematizar.

Hablar de memorias indígenas nos remite a ciertos conceptos de los que es imposible escapar: la opresión colonial, la posibilidad de resistencia desde la subalternidad y la estrecha relación que se establece entre los pueblos indígenas y el territorio. Frente a estos procesos, las memorias indígenas han transitado, de manera subterránea, por dinámicas colonizadoras la mayor de las veces hostiles y violentas, cuya continuidad temporal encuentra espacios de disputa y resistencia en la sociedad actual. Se trata de memorias configuradas a partir de un pasado colonial; memorias de larga duración, en relación a las cuales se construye una pertenencia identitaria peculiar; memorias que extienden sus raíces hasta el legado de la conquista y las guerras de independencia, evidenciando sus disputas anticoloniales frente al exterminio, el saqueo, el despojo y la negación.

Dichas memorias conviven a su vez con otras de menor trayecto temporal, memorias que le otorgan entidad a los grupos y a partir de las cuales se han configurado las luchas y las disputas del tiempo presente. La presencia de estas voces de larga y corta duración entra en tensión con la imposición de memorias dominantes, cuya versión sobre los procesos de exclusión, silenciamiento y violencia desmedida contra los pueblos indígenas, al igual que sobre sus luchas y reivindicaciones frente a un orden establecido, se erige como sobresaliente, conllevando al ocultamiento de esas otras memorias.

En este sentido, el trabajo de Claudio Alvarado Lincopi resulta ejemplificador, pues nos permite adentrarnos en la complejidad de todo proceso de memoria, compuesto no solo por lo que recordamos sino también por lo que queda relegado al olvido, o bien, al silencio. Especialmente centrado en el caso chileno, el autor nos acerca las experiencias de la comunidad Mapuche de Santiago de Chile, con un trabajo que titula “Silencios coloniales, silencios micropolíticos. Memorias de violencias y dignidades mapuche en Santiago de Chile”. Como Claudio expone en su artículo, las experiencias históricas mapuche desde fines del siglo XIX están sujetas a una condición colonial que se reproduce bajo el amparo de relaciones de violencia sustentadas en una jerarquización naturalizada. El racismo, aquí construido sobre los saberes y el cuerpo mapuche, permitió legitimar tanto el primer impulso colonizador como su continuidad pos colonial, especialmente en la actualidad de Santiago de Chile. El estigma que apabulló las vidas mapuche mediante una ocupación de características coloniales, acompaña las historias de hombres y mujeres que emprendieron un viaje desde sus reducciones hasta Santiago.

La intervención de los migrantes mapuche en los territorios condecorados ha sido, por un lado, cotidiana, bajo el manto de la relación laboral y, por otro, ha sufrido el silencio de la memoria oficial del privilegio, de un mutismo que vanagloria la tradición familiar como “isla cultural”, sin intervenciones externas, muchos menos de aquellos que cargan con el estigma del indio. Así pues, este trabajo busca adentrarse e interpretar las cotidianidades laborales, racialmente constituidas, de migrantes mapuche que debieron sortear la continuidad colonial en Santiago de Chile, pensando en las modalidades políticas de los inferiorizados desde dinámicas cotidianas y sigilosas. En ellas es interesante notar cómo los extractos inenarrables de las experiencias de la herida colonial, ocultas en el silencio, pueden operar como agencia subalterna bajo la posibilidad de negociaciones y acomodamientos en una realidad desigualmente estructurada.

En este marco, el testimonio y la oralidad cobran un carácter especial, pues se trata de voces cuyas memorias parecen trasmitirnos experiencias “ancestrales” de pasados remotos, pero que en su composición encierran múltiples configuraciones, se encuentran trazadas por las disputas del presente, especialmente vinculadas a la lucha por el territorio. El estrecho vínculo de los pueblos indígenas con el territorio entreteje, a su vez, luchas en defensa de una forma peculiar de relacionarse con la tierra, una cosmovisión que se opone a modelos extractivistas marcados por una fuerte matriz colonial y occidental. Mientras que para los pueblos indígenas el territorio es entendido más allá del lugar material, como un espacio arraigado a su cosmovisión e identidad; en la lógica capitalista occidental, el territorio es asumido como un bien mercantil a conquistar, por el que se ejercen diferentes formas de dominación. En este sentido, el territorio es un espacio profundamente político, donde los pueblos indígenas disputan la vida y la memoria que allí se encuentra sembrada.

En este punto, el trabajo de Claudia Andrea Escobar Zuluaga refleja las tensiones que se vislumbran en las experiencias de comunidades indígenas colombianas respecto al acceso a la tierra. En su artículo “Memorias de las luchas por la recuperación de la tierra. La configuración de la identidad política y organizativa del resguardo indígena de Cañamomo Lomaprieta”, la autora propone analizar cómo las luchas por el territorio desde los inicios del siglo XX han sido un factor fundamental para la pervivencia del pueblo indígena; centrándose especialmente en el caso del Resguardo indígena de Cañamomo Lomaprieta, ubicado en los municipios de Riosucio y Supía, departamento de Caldas - Colombia.

Claudia Escobar refiere que estas luchas acontecidas en diferentes momentos de los siglos XX y XXI, han entramado el tejido comunitario y organizativo, constituyendo uno de los hilos de la identidad indígena. Entretanto, manifiesta que las memorias de estas luchas, presentes en la historia oral transmitida generacionalmente, se constituyen en puentes que permiten comprender la violencia política actual desde la violencia política de momentos anteriores. De esta manera, las narraciones de las luchas territoriales, van evidenciando la existencia de memorias largas que configuran sentidos, dimensiones y explicaciones frente al actual conflicto político, social y armado, que continúa vigente en los territorios rurales de Colombia.

Nuevamente el valor de la palabra testimonial cobra fuerza cuando analizamos los procesos de memoria y de disputa política de sociedades indígenas, especialmente en el contexto Latinoamericano, en donde el testimonio ha sido una forma de acercarse a las identidades y luchas políticas de los pueblos que han enfrentado cientos de años de explotación y olvido. El trabajo de la periodista Camila Medina López denota esta peculiaridad al acercarnos las experiencias de la comunidad Rapanui, de la Isla de Pascua. “Maestras de la tradición oral rapanui. Crónicas y relatos de artistas de Isla de Pascua”, es un trabajo narrado en prosa literaria que busca dar cuenta de la labor que cumplen las mujeres rapanui, quienes a través de los cantos antiguos, los kai-kai, y la enseñanza de la lengua, realizan un aporte de relevancia no solo cultural, sino que también político, al preservar y visibilizar tradiciones al borde de la extinción; a la vez que se validan a sí mismas como activas agentes en la transformación de su comunidad. Se trata de crónicas construidas en base a los testimonios de María Elena Hotus, Alicia Teao, AruPate e Isabel Pakarati, recopilados entre 2013 y 2015 y publicadas en el libro: “Maestras de la tradición oral rapanui” (2015), gracias al aporte del Fondo Nacional del Libro del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y a la Editorial Cuarto Propio. Los aportes que Camila Medina evidencia en su artículo nos permiten poner sobre la mesa la reflexión en torno a la importancia de la oralidad y el papel de las mujeres en la trasmisión de la memoria.

La enseñanza de las mujeres entendidas como aquellas que “conservan” la memoria, involucra especialmente las prácticas y creencias religiosas que refieren a las cosmovisiones indígenas como constitutivas de identidad. Al respecto, Camila López Noé nos acerca los trayectos de otra comunidad Mapuche, esta vez del lado Este de la Cordillera de los Andes, con un trabajo que se titula: “Historia y Memorias Mapuche: un recorrido histórico sobre el Ngillatún en la provincia de Neuquén”. En su artículo, la autora se preocupa por reflexionar sobre el lugar protagónico que ocupa la religiosidad mapuche en la provincia de Neuquén, especialmente el caso de la ceremonia Ngillatún. Dicha ceremonia, heredada y transmitida entre generaciones del Pueblo Mapuche, transita por diversas transformaciones culturales e identitarias que se analizan. Es en ese momento de la transmisión donde se observan cambios y permanencias, donde la relación entre memoria e historia adquiere un tinte particular, atravesado por los conflictos que el Pueblo Mapuche sostiene con el Estado. Conflictos por las aspiraciones e intereses específicos de las organizaciones políticas étnicas y por componentes socio-económicos, tales como los procesos de urbanización y ruralización, las transformaciones de la actividad económica y la escolarización. La autora propone historizar dichas interpretaciones sobre el Ngillatún para resaltar sus alternancias, desde una mirada crítica sobre las tradiciones historiográficas que han abordado la temática.

Estas experiencias se entremezclan con las luchas cotidianas, las disputas que se suscitan en el espacio público y que interpelan a todos y cada uno de los imaginarios construidos sobre las comunidades indígenas. Los pueblos originarios, hermanados, salen a la calle a visibilizar sus demandas, a enaltecer su cultura y su identidad, a recuperar a sus ancestros. Tal ha sido el caso de la II Marcha de Mujeres Originarias cuando cientas de mujeres indígenas recorrieron las calles de la Capital Federal por segundo año consecutivo, con la voluntad de presentar y reclamar la efectividad del Ante proyecto de Ley por el Buen Vivir. Las palabras de Giselle Brown nos permiten volver a recorrer y a acompañar los pasos realizados de las mujeres indígenas el pasado 21 de abril, a través su escrito “No marchamos solas, marchamos acompañadas. Crónica de la Segunda Marcha de Mujeres Originarias”. Crónica donde se escuchan las voces de sus protagonistas, que recuperan sus luchas, sus memorias, sus experiencias. La autora procura abonar en reflexiones personales y colectivas que potencian el escrito e interpela a los/as lectores/as, lectura acompañada por una galería de imágenes.

Por su parte, Daniel Badenes realiza una crónica sobre la ceremonia de restitución de restos humanos a los sobrevivientes de la comunidad Selk’man de Tierra del Fuego por parte del Museo de La Plata el pasado 19 de abril. En “Crónica de una restitución. La devolución de restos como parte del reconocimiento del genocidio Selk´man” el autor recupera las voces los sujetos que participaron activamente en el proceso de recuperación y restitución de los restos, abordando a su vez la trayectoria histórica y jurídica de la reparación.

Así pues, cada uno de los artículos y crónicas presentes en este dossier proponen una perspectiva particular de análisis de estos temas. Miradas etnográficas, antropológicas y hasta autobiográficas sobre la relación entre memoria y pueblos indígenas que ponen de relieve cómo una experiencia traumática puntual no alcanza para explicar y comprender procesos de larga duración donde la violencia comienza desde la marginación social colonial, desde la negación y la invisibilización de aquello que alguna vez se definió desde una “otredad exótica”. Sin duda alguna, todos los trabajos y autores/as que participan de este dossier nos interpelan porque nos permiten cuestionar memorias desde otras perspectivas, poner el acento dentro de los distintos tipos de violencia y la posibilidad de construir una memoria subterránea, que en momentos específicos de audibilidad logra conquistas puntuales en el presente.

 

 

* Sabrina Rosas. Profesora en Historia por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP. Docente. Maestranda en Historia y Memoria, FaHCE, UNLP. Miembro del Centro de Historia Argentina y Americana, FaHCE, UNLP.

** Erandi Mejia Arregui. Historiadora por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestranda en Historia y Memoria, FaHCE, UNLP.

*** Leidy Yohana Arbelaéz Gutiérrez. Comunicadora Social, Universidad del Cauca, Colombia. Maestranda en Historia y Memoria, FaHCE – UNLP. Exbecaria Programa Roberto Carri, Ministerio de Educación de la República Argentina.

 

 

 

 

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